Quedamos encerrados los dos olvidados mientras, nuestros ojos se miraron. Son mis ojos los que ansiosos buscan tu rostro, los que maldicen cada día que no se cruzan con tu ser.
Quiero de tus labios poder beber, no quiero mirar, tan solo ver, que es tu ser el que acompaña a este mendigo corazón cada madrugada en su habitación.
Victorioso aquel día que nuestras palabras se cruzaron, maldigo cada día que no te tengo a mi lado, es ella la que quiso castigarme con tu ausencia, la que aleja tu cuerpo de mis manos, la que no deja que se crucen nuestras pupilas, es ella, la llamada "distancia", la que me hiere y me tortura robándome tus besos de ternura. Quiero tu dulzura, quiero tu pupila frente a la mía, quiero moldear tu cuerpo tantas veces mis manos sean capaces, tan sólo quiero días felices junto a la persona que mi cabeza no olvida.
Que cesen para siempre las distancias entre tu ser y el mío.
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