Quiero sentir esa libertad que un día me diste.

Quiero sentir esa libertad que un día me diste.

martes, 26 de noviembre de 2013

Sinceramente no sé qué hago con mi vida, siento que no la estoy aprovechando como debería.
Soy joven, y mis ilusiones son escasas. He perdido mi infancia y estoy desperdiciando mi adolescencia. No quiero acabar siendo un fracaso, tengo miedo de mi futuro y horror de mi pasado.

Me he visto pobre de caricias y mimos, me he visto solo y abandonado, levemente querido y demasiado despreciado. he buscado calor en muchos sitios y me he helado, me he vuelto frío conmigo y mi familia. No sé qué quiero, no sé qué hago.
Me hallo perdido sin rumbo y con el miedo enganchado a mis mano. oscuro es todo mi alrededor, demasiado falso quizás. hielo enganchado a mi corazón, nublada la vista sin ver más allá de todo mi negro hábitat.
No quiero ser así, no quiero acabar convertido en esta persona.

jueves, 14 de noviembre de 2013

El reloj quedó parado, justo a la hora que aquel suspiro quedó congelado, aquella hora, aquel minuto y ese segundo callaban cada detalle de cómo el frío ambiente había producido aquello.
Él estaba sentado, miraba aquella serie que ponían por las tardes y que le provocaba alguna risa, su mirada estaba fija en aquel televisor, pero por muy atento que pareciera que estaba, su mirada no captaba aquellas imágenes. Estaba absorto, su mirada, su mente y todo él estaban sumergidos en aquel recuerdo que un día le dio tanta felicidad.
Se sentía herido, no habían heridas visibles, pero se notaba como sangraba. Se pudo ver caer una pequeña lágrima que gritaba pidiendo auxilio, pero nadie era capaz de interpretar aquellas palabras.
Él quedó embrujado por el amor, el fue feliz, pero ahora sufría por un amor que le fue robado.
Ya no sé si la suerte quiere volver a acompañarme (cosa que dudo), o si quizás vaya avanzando en mis días. Tan solo han pasado pocos días, pero parece que por fin lo voy logrando, mi cabeza ya no te da tantas vueltas, mi mente quiere darme un pequeño respiro.
Ya no se me congela el aliento al oír tu nombre, ya no me quedo paralizada, pero mi corazón es terco y no quiere olvidarte. Aquella semilla que plantaste en él sigue presente, sigue creciendo, simplemente todo está más calmado. Ya no dibujan tu nombre mis lagrimas, pero aún no quiero cantar victoria, pues poco días han transcurrido en los que descanso sin sentir que muero lentamente en un amor acabado.

Me duele tener que olvidarte, me duele ver que todo ha terminado. Tantas sonrisas dibujamos por nuestros cuerpos, tanto tardan en borrarse.
No te vas de mi cabeza, es cierto, pero ahora el recuerdo no golpea como antes, la herida ya no escuece tanto. La mar se puso en calma, pero las olas no terminan, siguen llegando a esta orilla.
Tengo miedo de tener que pasar página de esta forma, pero por mucho que me guste tanto esta página, la señal se va yendo y dice que he de pasar página. No quiero es cierto, pero mi corazón no aguanta tantos golpes y dice que quiere seguir latiendo.
No quiero cantar victoria, pues la suerte no es eterna.

martes, 12 de noviembre de 2013

Estúpidas cartas para ella.

Querida amiga, has pasado de ser mi vida a ser mi herida. Me diste todo lo que una persona puede desear en su vida. Me diste fuerza, valor, me hiciste valiente y me hiciste creer que yo valía.
Ahora te has ido, ya no formas parte de mi vida, pero soy incapaz de borrarte, medio año ha pasado desde que me dijiste que cambiaba nuestra historia, medio año ha pasado desde que me di cuenta de que sin ti ya nada es lo mismo. Y es que me hiciste renacer, me devolviste la vida que me quitaron, fuiste el guerrero que me salvó de mi oscura soledad.
Nunca nadie me aceptó tan bien como tú, nunca nadie me quiso como era y me lo demostró tan bien como tú lo hiciste.
Eras el sol de mis días nublados, la luna que iluminaba mis noches, mi fiel compañera, mi faro...eras todo para mí.
Y ahora me encuentro aquí, sentado, frente a un desgastado ordenador, escribiendo estas palabras que no sé si llegarás a leerlas. Me siento más débil que nunca, me vuelvo a sentir vacío, sin ganas ni esperanzas.
Parece que todo empieza de nuevo, la misma pesadilla de siempre. Me veo sola delante de un montón de gente, muchas caras conocidas, muchos ojos que me observan.
Te has convertido en mi herida, en una herida que tarda en cicatrizar, y es que los recuerdos hurgan en ella y la abren sin cesar. Tengo miedo a volver a vivir toda esta realidad, tú me hiciste reír y ahora me haces llorar, parece absurdo, que la persona que más feliz me ha hecho, ahora sea el motivo de mis lágrimas. Y no te culpo de nada, no eres culpable, tú hiciste bien, pensaste en ti y en tu felicidad, y me alegro de ello, eres valiente, siempre me lo has demostrado.
Querida amiga, que la vida te haga sonreír como tú lo hiciste conmigo.
Como cada noche, me dispuse a encender el ordenador mientras me preparaba para meterme en la cama. Me sentaba en la cama con la espalda apoyada en la pared, en la cual ponía una almohada para poder estar más cómoda. Ya sentada y el ordenador encendido, comprobaba que ella estaba conectada, una gran sonrisa me salió al ver que el icono de su nombre se encontraba verde. Mayor  fue mi sonrisa cuando pude ver que ella comenzó ha hablarme, comenzó la conversación con uno de sus típicos "BU".
Tirada en una habitación de hotel, poso las yemas de mis dedos sobre un gastado teclado de ordenador. Mis ojos fijos a una pantalla, en la que van a pareciendo letras y más letras.
Intento engañar a mi mente con un falso "estoy bien", mi pensamiento se va a ella.
Quiero saber que sucederá con las dos, que pensará ella de todo esto.
¿Serán sinceros sus "te quiero"? Sí, si no, no me los diría. Pero mi cabeza no se aclara, mi corazón ya no sabe lo que siente, tan solo sabe que la quiere.
Es triste ver que porque más que pasen los días no soy capaz de superar que te fueras, de comenzar nuevas historias. Y es que en nuestra historia yo era un héroe de principio a fin, yo rescaté a mi princesa desde la torre más alta, yo le di días felices sin tener que matar perdices.
Éramos protagonistas de una historia de amor que superaba barreras y distancias, sin importar lo que dijera la gente. Yo era tuyo, tú eras mía.
Intento buscar nuevas historias, pero en todas soy un cobarde, soy un ogro del que escapa la gente.
Busco finales felices, pero el único eras tú, tu boca sonriente que se fundía en mis besos. Y es que no quiero caricias que no sean de tus manos, no quiero otro cuerpo que no esté marcado por tus lunares.
No consigo olvidar el mapa de tu piel, donde el tesoro deseado se escondía tras tu boca.
Navego en ríos que no desembocan en mares abiertos, me quedo encerrado en un mar sin salidas, donde mi cuerpo se ahoga y no consigue salir a flote.
Me pierdo, no encuentro un camino que me deje cuerdo.
Respiro, intento que tu recuerdo no me deje loco, suspiro, doy una calada a un cigarro apagado, aguanto las lágrimas y hago que si nada pasara.
Hubiera sido capaz de escribirte una carta por día, pero en mi habitacíón no cambian tantas lágrimas.
Fui el poeta de tus recuerdos, recuerdos almacenado en cada rincón de mi cabeza.
Me pierdo en cada estrella que forman nuestro cielo, cielo que compartimos sin darnos cuenta. Y es que compartimos demasiadas cosas que sin querer olvidamos. Compartimos el aire que recorre desde tu ciudad a la mía, compartimos luz, compartimos viejos recuerdos que se crearon entre tu boca y la mía. Me duele saber que ya no compartiremos nuevos recuerdos, saber que nuestra historia tuvo su fin, que abriste un nuevo libro, y yo sigo sigo con el nuestro en mis manos, ahogándolo entre lágrimas.
Suspiros y sollozos se escapan de mi alma, alma perdida y ahogada, con pocas esperanzas de ser revivida.
Y es que este amor no se va, se ha quedado a vivir en mi soledad, y con sus manos aprieta mi cuello y no me deja respirar. Nunca pensé que un amor doliera tanto, nunca pensé que dos almas que decían darse todo la una a la otra decidan separarse y buscar nuevos senderos.