Quiero sentir esa libertad que un día me diste.

Quiero sentir esa libertad que un día me diste.

lunes, 7 de abril de 2014

Le dije que viniera, que alegrara de nuevo mis días, pero cual flor en un triste otoño, se marchitó. Esperé a que el invierno pasara y cada noche lloré esperando a que la primavera llegara y con ella, volviera a florecer aquel amor que un día hubo entre los dos. 
La primavera llegó, la espera se hizo más larga de lo normal, pero sentía que por fin ella volvería a florecer, que volvería a ser la flor que adornara mi vida, que diera sentido a mi primavera. 
Pero nada fue así, sí, la primavera había llegado, pero el invierno no se había ido, el sol relucía en lo alto del cielo, pero dentro de mí se hallaba una enorme tormenta que no dejaba de calar.
Ella no volvió, se marchó para siempre y el invierno se quedó presente en mí.

Nunca más volví a comprar flores;
nunca más miré a la primavera a los ojos;
nunca más deshojé otra margarita...


martes, 25 de marzo de 2014

El atardecer ha sido más largo de lo normal, parecía que la noche no quisiera llegar, por un momento he temido que mi cita con la luna se tuviera que anular, y no, no era eso lo que yo quería.
Se atrasó, pero ahí llegó, tan lúcida como cada noche, pero más llena de lo habitual, tengo que reconocer que hoy estaba más bella de lo normal. Vino acompañada, como siempre, por sus tímidas y traviesas amigas, tan alejadas y cercanas, pero siempre presentes.
Ha vuelto a llamar, y yo, tan cobarde como siempre he colgado el teléfono...pero es que tengo miedo, no sé como saludarla, no sé decirle ni cómo estoy.
Es cierto que la extraño, que echo de menos alguno de sus brazos, esos besos de buenas noches, aquellas escuetas conversaciones de las que tanto me quejaba.
No quiero olvidarla, no quiero borrarla, pero hay algo dentro de mí que me hace ser así. Demasiado daño ha habido, millones de reproches y unas cuantas malas palabras.
La quiero, es cierto, pero la odio también.



Esta noche las lágrimas son por ti, por no haber estado nunca, por  querer olvidarte y a la vez tenerte...

domingo, 2 de febrero de 2014

¿De qué hablar cuando el resto de la gente no oye?

¿Y si nos perdimos por encontrarnos?

Nos perdimos por perdernos, por saber qué somos sin nosotros, sólo tú, sólo yo, sin nadie que nos diera esa seguridad. Por encontrar falsas mitades, por crear y romper nuevas ilusiones, por no encontrar a nadie como tú, a nadie como yo.