El atardecer ha sido más largo de lo normal, parecía que la noche no quisiera llegar, por un momento he temido que mi cita con la luna se tuviera que anular, y no, no era eso lo que yo quería.
Se atrasó, pero ahí llegó, tan lúcida como cada noche, pero más llena de lo habitual, tengo que reconocer que hoy estaba más bella de lo normal. Vino acompañada, como siempre, por sus tímidas y traviesas amigas, tan alejadas y cercanas, pero siempre presentes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario