Quiero sentir esa libertad que un día me diste.

Quiero sentir esa libertad que un día me diste.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Vete Guerra

Camina el soldado en un suelo lleno de minas
explotadas manchadas de sangre, lleno de balas.
Sordos sus oídos oyen lamentos, gritos,
se ha creado un silencio.

¿Cuándo vendrá la paz?-Dijo un niño
llorando tirado en el suelo.

Parece que el sol tiene ganas de salir,
temeroso suelta un pequeño rayo de sol
tras una nube gris casi negra.

Demasiado humo hay en el cielo,
demasiadas balas por el aire,
demasiada sangre derramada,
demasiadas personas se han ido.

¿Por qué tuviste que venir?
¿por qué te dejaste llevar por la ira
que llenaba a la gente? ¿por qué no
desapareces ya, Guerra?

jueves, 12 de diciembre de 2013

Pregunta en el aire.

Imagina que un día, por un momento, todos abrimos la mente, ¿qué crees que pasaría?

La punta de mi nariz me dice que el invierno se acerca, las manos en los bolsillos de mi abrigo, el viento sopla con ganas, quiere recordar malas noches.
Por fin me di una ducha y me puse mi pijama, por fin un rato de relax.

Por más y más mantas que pongo sobre mi cuerpo postrado, no consigo encontrar el calor que tú me dabas. La cama se quedó demasiado grande aquella noche en las que tus maletas se arrastraron detrás de ti por la puerta del piso.

Yo que tanto amaba el invierno, que cogía al frío con ganas, ¿por qué desde que te fuiste el invierno es más frío de lo normal?
Era simple ser niño, formar castillos con cajas de cartones, defenderse de dragones y malhechores con un simple palo. Hacer una capa de tu abrigo, crear mundos con tus amigos, reír a carcajadas, llorar por no entender nada.
Éramos tan pequeños, tan simples, tan únicos, tan iguales...éramos niños con grandes sueños e ilusiones.


¿Dónde se quedó todo aquello?
¿Por qué duele tanto recordar momentos felices?,  ¿no se supone que son recuerdos bonitos?.

Duele ver que todo lo que era perfecto se ha convertido en imperfecto, que todo lo que te llenaba se ha vaciado y te ha dejado hueco.


                                                               Éramos felices uno al lado del otro...
Me quejo del dolor de las heridas, pero parece que soy yo quien se empeña en abrirlas de nuevo una y otra vez. Y no es que quiera hacerme daño, sino, que mi corazón se olvida de que los recuerdos me matan.
Me he atrevido a leer textos tuyos, textos sobre mí, sobre lo que sentías, sobre lo que creaba en ti, y me duele, me duele ver con todo son palabras de ayer que hoy ya han perdido su importancia.
Nunca quise acabar con esto que nos unía, pero no pude hacer gran cosa para cambiar las decisiones.
Es cierto que ya no dueles como antes, pero aún picas, y a veces más de la cuenta.
Debería olvidarte, dejarte marchar, llevar mi camino y tú el tuyo, pero se me hace tan difícil desprenderme de algo que me hizo realmente feliz.

Se cambiaron los esquemas, se cambió la historia y ahora los recuerdos se queman. No quiero pensar en el día en el que seamos dos extraños caminando por la calle con la vista al frente sin cruzar ni una mirada.
Quisimos ser todo, tenernos al lado, presentes, pero todo se ha quedado anclado en un pasado que duele recordar.

martes, 26 de noviembre de 2013

Sinceramente no sé qué hago con mi vida, siento que no la estoy aprovechando como debería.
Soy joven, y mis ilusiones son escasas. He perdido mi infancia y estoy desperdiciando mi adolescencia. No quiero acabar siendo un fracaso, tengo miedo de mi futuro y horror de mi pasado.

Me he visto pobre de caricias y mimos, me he visto solo y abandonado, levemente querido y demasiado despreciado. he buscado calor en muchos sitios y me he helado, me he vuelto frío conmigo y mi familia. No sé qué quiero, no sé qué hago.
Me hallo perdido sin rumbo y con el miedo enganchado a mis mano. oscuro es todo mi alrededor, demasiado falso quizás. hielo enganchado a mi corazón, nublada la vista sin ver más allá de todo mi negro hábitat.
No quiero ser así, no quiero acabar convertido en esta persona.

jueves, 14 de noviembre de 2013

El reloj quedó parado, justo a la hora que aquel suspiro quedó congelado, aquella hora, aquel minuto y ese segundo callaban cada detalle de cómo el frío ambiente había producido aquello.
Él estaba sentado, miraba aquella serie que ponían por las tardes y que le provocaba alguna risa, su mirada estaba fija en aquel televisor, pero por muy atento que pareciera que estaba, su mirada no captaba aquellas imágenes. Estaba absorto, su mirada, su mente y todo él estaban sumergidos en aquel recuerdo que un día le dio tanta felicidad.
Se sentía herido, no habían heridas visibles, pero se notaba como sangraba. Se pudo ver caer una pequeña lágrima que gritaba pidiendo auxilio, pero nadie era capaz de interpretar aquellas palabras.
Él quedó embrujado por el amor, el fue feliz, pero ahora sufría por un amor que le fue robado.
Ya no sé si la suerte quiere volver a acompañarme (cosa que dudo), o si quizás vaya avanzando en mis días. Tan solo han pasado pocos días, pero parece que por fin lo voy logrando, mi cabeza ya no te da tantas vueltas, mi mente quiere darme un pequeño respiro.
Ya no se me congela el aliento al oír tu nombre, ya no me quedo paralizada, pero mi corazón es terco y no quiere olvidarte. Aquella semilla que plantaste en él sigue presente, sigue creciendo, simplemente todo está más calmado. Ya no dibujan tu nombre mis lagrimas, pero aún no quiero cantar victoria, pues poco días han transcurrido en los que descanso sin sentir que muero lentamente en un amor acabado.

Me duele tener que olvidarte, me duele ver que todo ha terminado. Tantas sonrisas dibujamos por nuestros cuerpos, tanto tardan en borrarse.
No te vas de mi cabeza, es cierto, pero ahora el recuerdo no golpea como antes, la herida ya no escuece tanto. La mar se puso en calma, pero las olas no terminan, siguen llegando a esta orilla.
Tengo miedo de tener que pasar página de esta forma, pero por mucho que me guste tanto esta página, la señal se va yendo y dice que he de pasar página. No quiero es cierto, pero mi corazón no aguanta tantos golpes y dice que quiere seguir latiendo.
No quiero cantar victoria, pues la suerte no es eterna.

martes, 12 de noviembre de 2013

Estúpidas cartas para ella.

Querida amiga, has pasado de ser mi vida a ser mi herida. Me diste todo lo que una persona puede desear en su vida. Me diste fuerza, valor, me hiciste valiente y me hiciste creer que yo valía.
Ahora te has ido, ya no formas parte de mi vida, pero soy incapaz de borrarte, medio año ha pasado desde que me dijiste que cambiaba nuestra historia, medio año ha pasado desde que me di cuenta de que sin ti ya nada es lo mismo. Y es que me hiciste renacer, me devolviste la vida que me quitaron, fuiste el guerrero que me salvó de mi oscura soledad.
Nunca nadie me aceptó tan bien como tú, nunca nadie me quiso como era y me lo demostró tan bien como tú lo hiciste.
Eras el sol de mis días nublados, la luna que iluminaba mis noches, mi fiel compañera, mi faro...eras todo para mí.
Y ahora me encuentro aquí, sentado, frente a un desgastado ordenador, escribiendo estas palabras que no sé si llegarás a leerlas. Me siento más débil que nunca, me vuelvo a sentir vacío, sin ganas ni esperanzas.
Parece que todo empieza de nuevo, la misma pesadilla de siempre. Me veo sola delante de un montón de gente, muchas caras conocidas, muchos ojos que me observan.
Te has convertido en mi herida, en una herida que tarda en cicatrizar, y es que los recuerdos hurgan en ella y la abren sin cesar. Tengo miedo a volver a vivir toda esta realidad, tú me hiciste reír y ahora me haces llorar, parece absurdo, que la persona que más feliz me ha hecho, ahora sea el motivo de mis lágrimas. Y no te culpo de nada, no eres culpable, tú hiciste bien, pensaste en ti y en tu felicidad, y me alegro de ello, eres valiente, siempre me lo has demostrado.
Querida amiga, que la vida te haga sonreír como tú lo hiciste conmigo.
Como cada noche, me dispuse a encender el ordenador mientras me preparaba para meterme en la cama. Me sentaba en la cama con la espalda apoyada en la pared, en la cual ponía una almohada para poder estar más cómoda. Ya sentada y el ordenador encendido, comprobaba que ella estaba conectada, una gran sonrisa me salió al ver que el icono de su nombre se encontraba verde. Mayor  fue mi sonrisa cuando pude ver que ella comenzó ha hablarme, comenzó la conversación con uno de sus típicos "BU".
Tirada en una habitación de hotel, poso las yemas de mis dedos sobre un gastado teclado de ordenador. Mis ojos fijos a una pantalla, en la que van a pareciendo letras y más letras.
Intento engañar a mi mente con un falso "estoy bien", mi pensamiento se va a ella.
Quiero saber que sucederá con las dos, que pensará ella de todo esto.
¿Serán sinceros sus "te quiero"? Sí, si no, no me los diría. Pero mi cabeza no se aclara, mi corazón ya no sabe lo que siente, tan solo sabe que la quiere.
Es triste ver que porque más que pasen los días no soy capaz de superar que te fueras, de comenzar nuevas historias. Y es que en nuestra historia yo era un héroe de principio a fin, yo rescaté a mi princesa desde la torre más alta, yo le di días felices sin tener que matar perdices.
Éramos protagonistas de una historia de amor que superaba barreras y distancias, sin importar lo que dijera la gente. Yo era tuyo, tú eras mía.
Intento buscar nuevas historias, pero en todas soy un cobarde, soy un ogro del que escapa la gente.
Busco finales felices, pero el único eras tú, tu boca sonriente que se fundía en mis besos. Y es que no quiero caricias que no sean de tus manos, no quiero otro cuerpo que no esté marcado por tus lunares.
No consigo olvidar el mapa de tu piel, donde el tesoro deseado se escondía tras tu boca.
Navego en ríos que no desembocan en mares abiertos, me quedo encerrado en un mar sin salidas, donde mi cuerpo se ahoga y no consigue salir a flote.
Me pierdo, no encuentro un camino que me deje cuerdo.
Respiro, intento que tu recuerdo no me deje loco, suspiro, doy una calada a un cigarro apagado, aguanto las lágrimas y hago que si nada pasara.
Hubiera sido capaz de escribirte una carta por día, pero en mi habitacíón no cambian tantas lágrimas.
Fui el poeta de tus recuerdos, recuerdos almacenado en cada rincón de mi cabeza.
Me pierdo en cada estrella que forman nuestro cielo, cielo que compartimos sin darnos cuenta. Y es que compartimos demasiadas cosas que sin querer olvidamos. Compartimos el aire que recorre desde tu ciudad a la mía, compartimos luz, compartimos viejos recuerdos que se crearon entre tu boca y la mía. Me duele saber que ya no compartiremos nuevos recuerdos, saber que nuestra historia tuvo su fin, que abriste un nuevo libro, y yo sigo sigo con el nuestro en mis manos, ahogándolo entre lágrimas.
Suspiros y sollozos se escapan de mi alma, alma perdida y ahogada, con pocas esperanzas de ser revivida.
Y es que este amor no se va, se ha quedado a vivir en mi soledad, y con sus manos aprieta mi cuello y no me deja respirar. Nunca pensé que un amor doliera tanto, nunca pensé que dos almas que decían darse todo la una a la otra decidan separarse y buscar nuevos senderos.

lunes, 15 de julio de 2013

Tengo miedo de ser solo olvido,
de no poder formar parte de tu nido.
y es que fuimos tanto, que en nada hemos quedado,
ahora el frío invade mi camino y yo busco el sol
para aferrarme a su calor y olvidar que fui tuyo.
Miro las estrellas y cada una es un recuerdo
que vivimos bajo ellas.
Busco entre las sábanas  los besos que me diste
y los 'te quiero' que escaparon de tu boca
antes de irte.
Que fuimos mágicos, pero la magia ya se ha ido
y yo me quedo sin camino,
eras mi sendero, mi luz y mi vida,
ahora que no estás me quedo sin salida.
Te diría que te echo de menos pero no debo, y como la idiota que soy, ya te he confesado que te extraño. No sé si estas palabras que digo hacia a ti son apropiadas, pero tantos errores cometo que ya no sé ni que está bien.
Dicen que un hombre para ser libre debe pecar, pero si pecas serás juzgado por la sociedad. A veces pienso si soy yo o es el mundo el que está loco, pero vivimos en una vida muy subreal, aquí obtiene quien puede y no quien desea y lucha, o vas vestido de verde o no tienes oportunidades. Nunca me dijeron que para amar debías cumplir unos requisitos, pues siempre oí hablar del amor como algo libre y sin cadenas, pero ya no sé que pensar ni oir, todo en esta vida se contradice y yo, como ser insignificante que soy, quedo callada porque mi palabra no tiene validez. Por eso ahora me atrevo a decirte que te echo de menos aunque no debo.
Demonios vestidos de poesía, sacan mi ira y la transforman en liras.
No, yo no soy poeta del odio y de la ira, yo soy poeta del fuego y el deseo.
Me duele quererte,
pero aún más no poder tenerte.
Quererte es hiriente,
pero aún más es tenerte latente.
Me juzgo por amar, por no saber esperar,
por querer volar al ras del mar
sin tener alas a la par.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Un trago de vodka por cada lamento vivido, aspira ese cigarro que se consume como tu vida.
Llega un momento en el que te das cuenta de que tu vida es tan frágil como el papel de liar y tan amarga como  el ron más añejo. Buscas la forma de endulzar y reforzar tu vida, algo que consiga darte esa estabilidad que necesitas.

Es cierto que en estas noches negras lloré lágrimas color soledad, es cierto que te extrañé más que nunca y te deseé como si de la última noche entre tu cuerpo se tratara. ¿Pero qué esperabas? Mi luz se iba, mi faro entre tinieblas...
Es cierto que ahogué mil penas entre aguas saladas cada noche entre los brazos de la soledad, pero no me quedaba más esperanza que la de intentar matar mis tristes males.
No me culpes por ser así de cobarde, pero la vida me asusta demasiado, no me culpes por no levantar la cabeza, pero temo cegarme de falsas realidades otra vez.
Perdona si no fui quien esperabas, si no cumplí tus espectativas, pero nunca me dieron un patrón a seguir.
Demasiados lamentos siento dentro de mí, demasiadas penas aguardan mi corazón, demasiados golpes guarda mi corazón, un cubo de agua fría me recuerda lo poco que he valido en esta corta vida.

lunes, 4 de marzo de 2013

Tantas cosas me gustaría gritar, que ya no sé que decir, que escribir, que poner, que sentir. 
Tantas cosas me quedan aún por vivir Solo quiero gritar y salir corriendo, descubrir otro sitio, algo nuevo, algo que nunca imaginé, un sitio donde no estés tú, donde no me puedas atormentar, ni hipnotizar, un sitio fuera de tus brazos, de tus ojos, de tus labios, un lugar donde te pueda borrar. 

Como las hojas en otoño,
sus besos cayeron en mi piel.
Noche de lluvia, noche de besos
enredados en las sábanas.
Tristes campanas suenan junto
al rocío, la mañana decide
a despertar.
No te vayas luna, no te vayas,
que junto al rocío se va mi amada.