El reloj quedó parado, justo a la hora que aquel suspiro quedó congelado, aquella hora, aquel minuto y ese segundo callaban cada detalle de cómo el frío ambiente había producido aquello.
Él estaba sentado, miraba aquella serie que ponían por las tardes y que le provocaba alguna risa, su mirada estaba fija en aquel televisor, pero por muy atento que pareciera que estaba, su mirada no captaba aquellas imágenes. Estaba absorto, su mirada, su mente y todo él estaban sumergidos en aquel recuerdo que un día le dio tanta felicidad.
Se sentía herido, no habían heridas visibles, pero se notaba como sangraba. Se pudo ver caer una pequeña lágrima que gritaba pidiendo auxilio, pero nadie era capaz de interpretar aquellas palabras.
Él quedó embrujado por el amor, el fue feliz, pero ahora sufría por un amor que le fue robado.
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