Ha vuelto a llamar, y yo, tan cobarde como siempre he colgado el teléfono...pero es que tengo miedo, no sé como saludarla, no sé decirle ni cómo estoy.
Es cierto que la extraño, que echo de menos alguno de sus brazos, esos besos de buenas noches, aquellas escuetas conversaciones de las que tanto me quejaba.
No quiero olvidarla, no quiero borrarla, pero hay algo dentro de mí que me hace ser así. Demasiado daño ha habido, millones de reproches y unas cuantas malas palabras.
La quiero, es cierto, pero la odio también.
Esta noche las lágrimas son por ti, por no haber estado nunca, por querer olvidarte y a la vez tenerte...
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