No creo en finales felices, pues dudo que todo aquel aferrado a una historia salga bien parado.
Hay miles de sonrisas, de lagrimas que son sonrisas, sonrisas finales que comienzan principios y nosotros ni siquiera lo sabemos. Cerramos una historia y comenzamos un cuento, un corto u otra breve historia de lo que hemos sido, somos o podemos llegar a ser.
No busco un final feliz, pues la felicidad como tal, va guardada en frascos pequeños y no en finales duraderos.
Si i final pudiera escoger, lo escogería único; todos los finales deben ser únicos, puesto que Yano se van a repetir. Si mi final cierra tu historia, comienza una nueva novela, si mi final jode la historia, dale la vuelta al argumento. Los finales no joden, sino, marcan y crean nuevos principios.
Quizá este sea el final de un nuevo principio, o el final de los finales convertido en historia.
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