Nada te diré porque tengo tanto, tanto que me agobia y ahoga, tanto, que no me deja decir nada.
Suspiremos y observemos ese segundo, ese que se parte en milésimas, milésimas que me atrapan y me atan a tu espalda; mirar quiero tu cara, mirar te miraba hasta el alma, que si a tu espalda me hallo, a ti me aferro para no ser olvido.
Olvido corre tras nosotros, quiere quemar nuestro libro de largas letras y extensas hojas, yo no corro, no, ante ella me quedo y lucho para que muera y en mi olvido quedé que un día hubo olvido.
Ahora te tengo postrada a mi vera, y y no sé si es invierno o primavera, pero la vida se me altera cuando te veo respirar; no sé si es amor o engaño, no sé si será duradero o perecedero, pero pido por favor, que este segundo compuesto de milésimas me recuerde que vivo cuando ella es mi segundo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario